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Archive for Noviembre, 2007

Contracorriente

Noviembre 24th, 2007

Hace como cinco años, leía en mi primer libro de texto holandés -un libro horrendo, el “Delftse methode”, más conocido como el “libro verde”- que, según una investigación, “la mayoría de los holandeses desea una casa con jardín”, pero que “eso no es posible por la falta de espacio”. Con el tiempo, confirmé que en las ciudades importantes, las casas de grandes dimensiones eran, en efecto, inaccesibles para bolsillos estrechos como el mío.

Me fui de Ámsterdam, como hacen muchas familias con hijos, y le hice pito catalán al librito “adoctrinador” de extranjeros. Me compré una casa con jardín. Claro que no sin una hipoteca.

Esta semana leo que, como yo, casi todos los holandeses comparten el mismo gusto por el fondito con verde, la barbacoa humeante y su “schuur” (galpón o cuarto trasero) para guardar las bicicletas. Lo sorprendente es que las municipalidades y las grandes constructoras de viviendas están invirtiendo en bloques de departamentos.

La venta de esos departamentos, que en muchos casos ni siquiera tienen balcón, se demora mucho más –hasta dos veces, según cifras de la Universidad de Delft (¡la misma ciudad del librito verde!) que las casas de planta baja.

El artículo del diario NRC Handelsblad se pregunta, ¿qué quiere la gente? ¡Una casa con jardín!, responde. Eso es lo que expresan cuatro de cada cinco potenciales compradores. Eso es lo que quiere la generación de treinta años con hijos, pero también los mayores de sesenta. En consecuencia, continúa el periódico, los departamentos nuevos permanecen vacíos y en muchos casos, terminan poniéndose en alquiler.

En venta: Casa “A”

Y ahora se viene otra tendencia, según se lee en otro artículo del mismo periódico: La clasificación del nivel de ahorro de la energía. Si una casa ahorra energía, se hará merecedora de una etiqueta A o B. Si, por el contrario, malgasta, se arriesga a una etiqueta G. ¿De qué sirve esto? El Gobierno quiere promover la conciencia ecológica. Su razonamiento es el siguiente: si una persona puede optar en una misma cuadra entre dos casas en idénticas condiciones y precio, pero una de ellas “clasifica” mejor en ahorro de energía, entonces se inclinará por esta última. Además, los propietarios que pongan a la venta sus casas se esforzarán por adecuarla para que el inspector les favorezca con una A o B. ¡Aprobada!

Mi conclusión, tanto para el primer caso como para el segundo, es que, por ahora, hay muchos factores que entran en juego a la hora de comprar una casa en Holanda. Yo quise, como se dice acá, una “eengezinswoning” (vivienda familiar) y no me dejé llevar por las tendencias. ¿Qué si hubiera preferido una con etiqueta A a otra con D? Me bastó con confirmar que tuviera su doble vidrio, que estuviera bien aislada de los ruidos y que el sistema de calefacción funcionara. Por otro lado, cuidamos el medio ambiente y no derrochamos energía. Más que eso, no se nos cruzó por la cabeza.

MÁS INFO EN: Crónicas urbanas

Alejandro Pintamalli Cosas de a ratos , , ,

Vogelaar lamenta polarización por discurso de Máxima

Noviembre 18th, 2007

Por Carmi. Fuente: Volkskrant

HILVERSUM – La ministra de Integración, Ella Vogelaar, lamentó que el
discurso de la princesa Máxima sobre la integración holandesa haya
conducido a una polarización. La reacción de la ministra ocurre, entre otras cosas, por el comentario de Michiel Zonnevylle, presidente de la asociación realista Bond van Oranje.

“Estoy completamente convencido de que existe una identidad holandesa”, dijo Zonneyville. “El hecho que en nuestro país entre 16 y 17 millones de personas hablen el mismo idioma, ya es una señal. ¿No se puede sacar algo en limpio de las festividades especiales de nuestro país? ¿No dice nada la enorme celebración del Día de la Reina? Asimismo, la conmemoración del 4 de mayo también forma parte de la identidad nacional… ¿en qué otra parte del mundo ocurre esto?”, planteó.

La identidad no es estática

Según la ministra Vogelaar, la princesa Máxima quiso decir que la identidad holandesa no es “estática”, si no que más bien consiste en un conjunto deelementos en común. La ministra apuntó a la historia e idioma holandés como características comunes, pero agregó que el tema de la identidad continuará en la palestra.

Pero no sólo la ministra Vogelaar, sino que también el ministro de Justicia, Ernst Hirsch Ballin, y el primer ministro, Jan Peter Balkenende, accedieron al discurso de Máxima con antelación.

Rita Verdonk, miembro independiente del partido VVD en el Parlamento, consideró al gabinete responsable de lo que calificó como una “falla” de Máxima hacia el pueblo holandés.

Máxima “muy herida”

A fines de la semana pasada, al finalizar su viaje junto al príncipe Willem-Alexander por Eslovenia, la princesa dijo que se sentía “muy afectada” y que su discurso había sido mal interpretado. Agregó que éste no fue una reacción al informe de WRR, pero más bien una
historia personal sobre su propia experiencia como recién llegada a Holanda.
Ver también:Vogelaar da la cara por Máxima (Volkskrant)

La identidad holandesa sí existe (RNW)

Alejandro Pintamalli Cosas que me gustan ,

Discontinuado

Noviembre 11th, 2007

El blog estuvo “discontinuado” porque anduve de viaje por Santiago de Chile y, ahora, aterrizado en Buenos Aires. Tuve la idea de publicar un artículo de Carmi, la colega chilena que vengo de conocer de paso por la capital chilena y que, lamentablemente, no puedo rescatar del adjunto que envió a mi correo. Para sumar accidentes técnicos, las fotos que tomé de Carmi y su esposo holandés, Marijn, desaparecieron de la tarjeta de mi cámara digital. Inexplicable. Las últimas cinco fotos se esfumaron por arte de magia. ¡Un saludo y hasta pronto!

Alejandro Pintamalli Cosas de a ratos

Bestialidades

Noviembre 3rd, 2007

Coincidí en el pasillo con Fred, cuando caminaba hacia la salida. Fue en ese momento que de algún lugar del edificio nos asaltó un olor penetrante a pescado podrido. Nos miramos, hermanados por el mal momento y al instante nos unimos a una tercera víctima que bajaba la escalera, precisamente en el mismo punto del pasillo.
“¡Date una ducha!”, le dije al recién llegado. Fred festejó el comentario y acotó: “Me recuerda al ciego que entra al mercado de pescado y dice -hace el gesto de tantear en el vacío, mientras cierra los ojos-, ‘buenos días señoras’… ”
Me reí, no tanto por el chiste, no tanto por la “veta humorística” de Fred, como por la inusitada camaradería que se creó de la nada, en un día que se perfilaba en esa dirección.
Poco antes, alguien me preguntó si Cristina de Kirchner es la nueva Evita. Le respondí que no lo creía, que más bien me inclinaba a pensar en “Néstor Kirchner vestido de mujer”. Mi respuesta desató una carcajada inesperada.
La cosa es que franqueé la puerta de salida de buen humor y masticando un gusto que se me hacía familiar. No tardé en descifrar el origen de ese estado de ánimo.
Hasta hace algo más de cinco años la seriedad era la excepción y la joda, la moneda corriente. Los colegas de entonces, esos fantásticos inadaptados de siempre (¡mis recuerdos a la distancia!), siempre tenían a la mano el comentario chistoso que me hacía descostillar de la risa en los almuerzos por la zona del centro de Buenos Aires.
Pienso que es una suerte que en los últimos tiempos me haya hecho de un grupo de amigos argentinos en este país. Las visitas a la casa del uno o del otro son siempre la ocasión perfecta para reproducir esas “bestialidades” porteñas que tanto se extrañan.

Alejandro Pintamalli Cosas de a ratos