Archive

Archive for Enero, 2008

Sábado

Enero 27th, 2008

El día comenzó con la buena noticia de la promoción de mi hijo a otro color, finalmente, en el camino a su futuro diploma de natación. Era hora. Su temor al agua casi nos hizo desistir de continuar, hasta que una de las instructoras nos invitó a duplicar sus clases por el valor de una. “Hasta que pierda el miedo al agua”, nos dijo. Y al fin, ese día llegó. La formación de los chicos va del celeste, pasando al azul, el blanco, el rojo, el anaranjado y el verde. Acto final, aplausos con diploma “A” en la mano. Ya desde el “oranje” se les exige nadar vestidos. Piénsese en la cantidad de canales en Holanda y no es descabellado que se los adiestre para superar un mal paso.
en-la-piscina.jpg
A partir del mediodía comencé a preparar la cena. Exigía tiempo porque seríamos varios y las empanadas que me proponía hacer llevaban una masa para tartas que venden acá y que nunca sometí a prueba (creo que son las Danerolles). Eché mano al cuaderno de cocina básica de Blanca Cotta para no saltearme ningún paso –si se trata de nosotros tres, improviso, pero en esta ocasión no quise arriesgarme-, estiré la masa con el palo y la corté con un molde del tamaño de los discos que venden en Argentina. Conclusión, que salieron excelentes y bien horneaditas.
En el medio me interrumpió el teléfono. Una colega me anunciaba que un artículo que escribí el viernes se publicaría en su versión en holandés y en inglés. Me alegró que una causa que merece atención tome un poquito de vuelo.
Un Norton Cabernet Sauvignon acompañó la noche -y me reservé un Tilia, mitad Cabernet, mitad Malbec, para otro próximo encuentro. No gané la lotería pero a veces pequeñas cosas me hacen sentir muy a gusto.

Alejandro Pintamalli Cosas de a ratos

Una película de miedo (2)

Enero 18th, 2008

wildersposterjpg.gifNo se merece espacio. Me contradigo al escribir sobre Geert Wilders y si lo hago es para desahogarme. Toda vez que el tipo abre la boca se arremolinan los medios a su alrededor. Si no es porque califica al Corán de ser un libro peligroso y lo compara con “Mi lucha”, de Adolf Hitler, produce una película en contra del Islam de la que todos hablan pero nadie vio -y garantizado que tendrá una audiencia privilegiada, nadie se la va a perder.

Mi credo siempre ha sido el del respeto a los demás. Alguien me ha dicho hace un tiempo que los musulmanes quieren que se los deje tranquilos. Apruebo esa opinión y la hago extensiva a todas las demás personas que profesan otras religiones. ¿A quién le gusta que lo jodan con discursos fascistoides? Esta semana, una política socialdemócrata musulmana de Rótterdam se despachó contra un desconocido que envió centenares de correos electrónicos ofensivos a su despacho. Le respondió de todo menos lindo y, ya más centrada, le aconsejó convertirse al Islam si lo que busca es paz en su corazón.

Este caso aislado me llamó la atención porque muestra el estado de crispación de una población que es menospreciada y acorralada por el discurso político y el de la calle.

La experiencia personal me sigue aportando las mejores percepciones. Cuando llegué a este país, mi primer contacto con un colega de trabajo fue un marroquí -dicho sea de paso, fue mi primer contacto que recuerde con un marroquí. Lo que pueda decir de ese hombre no merece menos que mi mayor reconocimiento. Magnífica persona, un profesional sin igual, conocedor a la perfección del español, el francés, el inglés, el árabe (claro), y un dialecto que ya no recuerdo.

Me traslado al día de hoy. Veo a las madres musulmanas que llevan a sus hijos a la escuela del mío, nos saludamos y hablamos alegremente. Me viene a la mente una señora, madre de una compañerita de Martín, que no pierde ocasión de colaborar con las actividades escolares. No puedo pensar en ella si no es sin su sonrisa radiante que la acompaña todas las mañanas. Regreso a casa y prendo la TV. Lo veo a Wilders que promete en un spot televisivo “menos impuestos y menos Islam”. Ese hombre no tiene paz en su corazón.

Una conocida se ofuscó por el tono de la reacción contra el anti-islamista anónimo que envió los e-mails a esa delegación del municipio de Rótterdam. No se publicó el contenido de esos “spams” (¿no debía haberse hecho?). Es cierto, ella desempeña un cargo político y su reacción fue grosera, ¿pero no es más grosero el bombardeo permanente de mensajes despectivos contra el Islam? (Ellos quieren vivir tranquilos…)

Fue igualmente inquietante una reacción “refleja” del Ministerio Público cuando ordenó detener hace dos semanas a un grupo de manifestantes “anti-Wilders” en Ámsterdam. Los jóvenes portaban carteles con la cara del ultraderechista líder del Partido por la Libertad (PVV) y un slogan que decía: “Geert Wilders, extremista. Le causa daño a usted y a la sociedad”, enmarcado por el diseño de un paquete de cigarrillos. No provocaban disturbios y eran tres gatos locos.

No promuevo prohibirle a Wilders su film que, se estima, saldrá al aire en las próximas semanas en un canal televisivo, pero sí un llamado a la cordura a los colegas locales. Hablar lo justo y necesario y no inflar al enano fascista.


Más info:

La sombra de una película que nadie vio

Una película de miedo

Alejandro Pintamalli Cosas que no ,

Propósitos

Enero 13th, 2008

…1 

El comentario de esta semana prometía mucho. Tengo en mi archivo varios temas de esos que exigen un poco de concentración y darle a la tecla. El repertorio estaba encabezado por la acción, a fines de diciembre, de un grupo de fanáticos que protege a los animales y que obligó a una empresa de investigación científica a detener sus obras en la localidad de Venray. Los activistas, escudados detrás del nombre -aparentemente ficticio: “Frente para la Liberación de los Animales”, ganaron la pulseada con la amenaza explícita de que, a unas “inocentes” pintadas con las que denunciaban el uso de animales de laboratorio, le seguirían otras acciones “menos amigables”. Los directivos del proyecto bajaron los brazos.
En Holanda, el Partido por los Animales tiene presencia parlamentaria y no hay que olvidar que al ultraderechista Pim Fortuyn lo asesinó un miembro del movimiento Ecología Ofensiva (sin relación aparente con las actividades de Fortuyn).
Quiero volver sobre esto. Por ahora queda como un “voornemen”, la palabra holandesa que significa, “propósito” –tan en boca de todos en estos días de año nuevo…
Read more…

Alejandro Pintamalli Cosas de a ratos

Brujas

Enero 4th, 2008

De paseo por Gouda, el fin de semana pasado, nos quedamos con las ganas de visitar un sitio histórico en un pueblo cercano, el Oudewater, como se mencionaba en la guía de turismo que llevábamos encima. Ahí permanece en pie, como en muchas localidades holandesas, el edificio donde se alojaba la balanza pública. Los comerciantes del medioevo holandés sometían a los ojos de las autoridades locales el volumen de sus mercancías y pagaban el impuesto correspondiente. En Oudewater, su función era otra. Las mujeres sospechadas de brujería comparaban su peso al de la escoba. Si ellas lo superaban, entonces eran “exoneradas” y se les libraba un certificado de prueba. Oudewater
Las dos mujeres del grupo, mi mujer y mi cuñada, tenían curiosidad por saber, la una, si sería condenada a la hoguera, la otra si se salvaría. Nos perdimos con mi hermano una oportunidad única.
Se dice que ninguna de las que puso su pie en la balanza pública fue condenada. Suficiente saberlo para liberar de boca de una de las presentes -no sin malicia: “¡Con razón hay tantas gordas en Holanda!”
¿Qué ironía, no? En la actualidad, una gordita saldría satisfecha a medias de una prueba así. Salvarían su vida los kilos de más. ¿Y la flaca? ¡Un sopapo de realidad le volaría la sonrisa de sus labios!

El sitio web del museo de Oudewater nos invita a someternos al juicio online.
¿Se anima? Read more…

Alejandro Pintamalli Cosas de a ratos