Unas 45 empresas holandesas firmaron un convenio en el que se comprometen a aumentar el número de mujeres en los cargos directivos. Con esta iniciativa es probable que el proyecto de establecer por ley una cuota mínima de profesionales femeninas que impulsa el partido en el Gobierno, el socialdemócrata PVDA, quede en el cajón.
El acuerdo, que se dio a conocer el jueves, se celebró en una reunión convocada por el think tank de mujeres, TopBrainstorm, que preside la ex ministra del conservador VVD, Sybilla Dekker. Según esta política, mejoran las perspectivas si son las propias empresas las que se proponen alcanzar este objetivo: “Es voluntario, pero no descarta el compromiso”, dijo. En el transcurso de los próximos seis meses estas empresas deben dar a conocer sus planes. En tres a cinco años, los planes deben concretarse. Una comisión hará el seguimiento de este proceso, cuyo resultado se divulgará públicamente. Read more…
El miércoles hice una excepción en mi rutina y en lugar de tomar el tren me decidí a manejar hasta Hilversum. Ese día me tocaba el turno de noche y especulaba con regresar pronto a casa. Cuando voy a subir al auto me encuentro con un cuadro imprevisto: una manta de incontables manchitas grises cubría toda su superficie. ¡Una vergüenza! No había tiempo para llevarlo al lavadero y encima el pronóstico anunciaba más lloviznas, como la que había caído esa mañana. Imaginé - como corroboré para mi consuelo al ver el estado del auto de mi vecino, igual de castigado-, que el paso de una nube tempranera había dejado su huella en esta zona. Lo que nunca hubiera adivinado, ni aunque me desafiaran con un millón de Euros, era el origen del sarpullido repentino de mi coche.
Según explican los que saben, los vientos procedentes de África del Norte transportaron polvo del Sahara. Con la lluvia, ese polvo regresó a tierra a bordo de las gotitas de agua.
Muy simpático, pero mi auto sigue igual de sucio, hasta que me decida a lavarlo.
Pasaron ya 30 años de aquella final del ‘78 contra los holandeses, de aquel 3 a 1 inolvidable. Yo tenía entonces unos 9 años, cursaba el cuarto grado de la primaria y me movilizaba en esos días con una radio portátil para no perderme los partidos que se disputaban en las horas del cole. El resultado en el Monumental fue apoteótico. Se sufrió y se tocó el cielo con las manos. Las calles de la Avenida Triunvirato, en Villa Urquiza, se colmaron de banderas, bocinas, gente desaforada…, una postal que se repitió en cada rincón del país.
Era chico y desconocía los fines que perseguía la Junta militar, en el poder desde 1976. Para mí ese triunfo era un motivo de festejo. Kempes, Fillol, Passarella, Luque…, eran mis héroes. El tiempo y el fin de mi inocencia (léase la toma de conciencia de las barbaridades que cometió la Dictadura) ensombrecería ese resultado. Casi era mejor no hablar del asunto.
¿Y qué decir de aquel 6 a 0 contra Perú, cuando parecía imposible vencer al país andino con una diferencia de cuatro goles para pasar a la final?
Por una razón u otra, por la victoria o por las dudas que subsisten, esa fecha es inolvidable. Y si no, que se lo pregunten a los holandeses que están convencidos de que en aquel 25 de junio se cometió un acto de “injusticia”, como publicó el mes pasado el periódico NRC Handelsblad. El artículo traducido se lo dedico a mi amigo Pablo Lisotto.
Disculpas al pueblo holandés De Frederik Vossenaar
Esta semana es deliciosa. No encuentro mejor calificativo para los días de sol de este mes de mayo en Holanda. La temperatura ronda los 25 grados y quiere seguir así, sin cambios. Lo curioso es que cada año el verano se adelanta un poco más. Los especialistas atribuyen esta avanzadilla del calor al cambio climático. El invierno fue una pena y ahora se anuncia un calor más propio de los países mediterráneos que de esta zona.
Así se anunciaba el clima a principios de semana en la prensa.
Con este excepcional paisaje de verano de fondo quemo los últimos cartuchos de mis vacaciones tumbado en las playas de mi ciudad. En días como éstos muchos holandeses desempolvan la alegría que han venido postergando el resto del año.
El sol se venera aquí, como puede verse en la publicidad de la empresa de gas y electricidad Eneco: Un joven que toma clases de manejo junto a su instructor se ve enceguecido por la luz del sol y lo insulta: “klote zon!”, dice - algo así como “¡mierda de sol!”. El instructor frena de golpe y le exige disculpas (”¡A mí no, al sol!”) La empresa promociona de este modo los paneles solares que cubren los techos del barrio de Nieuwland, en Amersfoort.