“El Vaticano se defiende ante la ola de escándalos en Europa por pedofilia” (9 Mar 2010 -AFP) . 
En el diario Sptiz de hoy, 10 de marzo, se lee: “Deja que los niños y no los homos vengan a mí”, en referencia a que un sacerdote holandés se negó a darles la comunión a sus fieles gays.
La comisión consultiva episcopal, “Ayuda y derecho”, creada para ayudar a las víctimas de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero, recibió unos 200 testimonios desde que Radio Nederland y el periódico NRC Handelsblad sacaron a la luz los casos ocurridos en la década del 60 en un internado de la región de Arnhem.
Alejandro Pintamalli Cosas que no Iglesia, pedofilia
Bajé del bus en Almere Buiten para abordar la conexión del tren que me lleva a la radio. Fue en ese momento, siguiendo la procesión ordenada de los que descendían por la mitad del vehículo, que escuché la sirena de un móvil policial. No tenía por qué sorprenderme. Los automóviles están estacionados frente a la parada y a pocos metros de la entrada de la estación del tren y ya forman parte del paisaje. Lo que desentonaba era el sonido de la sirena.
¿Qué hacía que mis nervios se alteraran esa mañana del jueves? Después de todo no era más que una sirena. Probablemente el patrullero se abriera paso para acudir a una llamada libre de riesgo o porque se activó alguna alarma. Nada anormal.
A pesar de mi letargo matinal reconocí inmediatamente la fuente de mis preocupaciones. La noche anterior había ganado Geert Wilders las elecciones locales. El político ultraderechista del Partido por la Libertad, el PVV, se había alzado con la mayoría de las bancas de la municipalidad de Almere. Una tragedia. La mitad de la población lo votó. La mitad ‘blanca’, la autóctona. La otra mitad, la descendiente de otras nacionalidades y los extranjeros, se dividió entre las demás opciones.
Esa sirena me sacó del sopor y despertó mis temores. ¿Serán así los días que se vienen? ¿Tendremos que habituarnos a ver más policías en la calle o, lo que es peor, a cruzarnos con sus “comandos ciudadanos” con los que Wilders piensa hacerle frente a los -imaginarios- “terroristas urbanos”?
Alejandro Pintamalli Cosas que no Almere, Geert Wilders
Ese es más o menos el título de este martes de De Volkskrant con referencia a una entrevista al ministro de Integración holandés, Eberhard van der Laan, sobre las declaraciones a una cadena de televisión danesa del ultranacionalista del Partido por la Libertad (PVV), Geert Wilders.
El sábado Wilders dijo que los musulmanes que causan problemas deben ser expulsados y privados de su nacionalidad. Se trata de “millones, decenas de millones”, dijo sin pestañar. Ante la insistencia del conductor del programa para que precise cuántos y quiénes forman parte de un peligro real, el holandés esquivaba incómodo la respuesta (ver video).
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Alejandro Pintamalli Cosas que no Geert Wilders, Musulmanes
Así se vivió esta mañana, a quince minutos de las 12, el choque de un automóvil contra una multitud que contemplaba el desfile real en la ciudad de Apeldoorn, en el Día de la Reina. En conferencia de prensa informaron que cuatro personas murieron y que al menos una docena resultaron heridas. Afirman que se trató de un acto deliberado. El conductor, un hombre de 38 años, era sometido a una operación quirúrgica.
El vehículo atravesó una valla a pocos metros del bus que trasladaba a toda la familia real, incluida la Reina Beatriz, el príncipe heredero, Guillermo Alejandro, y su esposa, la princesa argentina, Máxima Zorreguieta. Desde el primer piso a cielo abierto, donde viajaban sentados hacia el Palacio Het Loo, fueron testigos directos del final del recorrido del Suzuki Swift negro contra el enrejado de un monumento, donde se detuvo.
La celebración fue suspendida media hora después. Más detalles en RNW.
Alejandro Pintamalli Cosas que no Guillermo Alejandro, Máxima, Reina Beatriz
Acabo de leer el artículo del colega Robert Chesal que la página web de RNW publica este lunes en la portada. Robert cuenta que los directivos de la empresa ferroviaria holandesa (NS) estudian cobrarles a los usuarios que estacionan las bicicletas en el parking de las terminales de trenes. Se sobreentiende que con esa iniciativa se busca garantizar su seguridad y ordenar el cuadro de caos que exhiben muchas ciudades -Ámsterdam es un buen ejemplo.
Antes de expresar mi oposición al pago por el estacionamiento-¿imagínense las ganancias de la empresa?, ¡como si no la sacaran con pala con lo que cobran por viajar en tren!- voy a reconocer primero que las bicicletas -y por ende, los usuarios- son víctimas frecuentes de robos y del vandalismo juvenil.
Sin ir más lejos, esta tarde vuelvo a encontrarme con la rueda delantera de mi bici desinflada y sin la válvula para inflar la cubierta. Típica postal de estación de tren. Es el momento en el que fantaseo con romperles las caras a los imbéciles del grupito que, de aburridos no más, se divierten molestando, con una lata de esas bebidas energéticas en la mano y los iPod enchufados en sus orejas. A pocos metros del lugar, en Almere Buiten, la policía estaciona sus patrulleros…
¿Qué tal si las autoridades de los ferrocarriles -esas que las sacan con pala- se esmeran en buscar una solución sin pedir más de lo que se da?
Robert produjo un video excelente que refleja esta problemática y la polémica.
Alejandro Pintamalli Cosas que no Almere, Bicicleta
“¿Ven a estos jóvenes detrás de mi? Con este aparatito se van a ir en seis minutos”, dice el cronista mientras muestra a la cámara el Mosquito. Este dispositivo, que está en uso en un centenar de municipalidades de Holanda, emite un sonido molesto que sólo oyen los menores de 25 años. “Es anticonstitucional”, dice la ministra holandesa de Interior, Guusje ter Horst.
El Mosquito cayó del cielo -en rigor, cruzó el charco, porque el invento es británico- para aliarse con las autoridades, empresarios y particulares en su lucha contra el vandalismo juvenil. Esta arma sonora del tamaño de un parlante ya es parte del paisaje en las áreas comerciales e industriales, en algunas estaciones de trenes y escuelas holandesas y, al parecer, da resultado. Los “vagos” se ven forzados a alejarse unos cincuenta metros del lugar.
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Alejandro Pintamalli Cosas que no Sociedad
En un programa grabado en Estados Unidos y emitido en la TV holandesa, el periodista Max Westerman le preguntaba a sus entrevistados cuál es la fórmula para integrar a los extranjeros al país. Aquí y allá la respuesta era la misma: “no hacer nada”.
A medida que avanzaba el documental, los testimonios acentuaban el contraste con los argumentos que se escuchan -y aburren- en Holanda y que, en resumen apuntan incansablemente a intervenir en ese proceso que, por el contrario, ha arrojado siempre buenos resultados en países como Estados Unidos o Argentina, por citar a dos países que acogieron flujos migratorios en períodos de tiempo similares, donde nunca se forzó la integración de los extranjeros.
Aboutaleb, de Beni Sidel a Rótterdam
Pero en Holanda el asunto de la inmigración sigue siendo un tema delicado. Este jueves se conoció que Ahmed Aboutaleb, un prestigioso político socialdemócrata (PVDA) que se desempeña desde inicios de este año como Secretario de Estado de Asuntos Sociales, fue designado alcalde de Rótterdam. Read more…
Alejandro Pintamalli Cosas que me gustan, Cosas que no Inmigrantes, Integración, Rotterdam
Sin pretender ser de los que se suben al lomo de la bestia desbocada que se conoce con el nombre de crisis económica, quiero pasar el parte de la semana en Holanda. Como en absolutamente todo el mundo, aquí se siguió (se sigue) con enorme preocupación el huracán de la vereda de enfrente. Un periódico ilustraba el pasado “lunes negro” de las caídas bursátiles con un mapa del pronóstico del tiempo, con nubarrones negros arrojando rayos sobre las grandes ciudades europeas y un frente de tormenta del oeste, casi tan grande como el continente.
A lo largo de la semana y conforme la crisis se agudizaba, el ministro de Economía, Wouter Bos, iba subiendo la apuesta. La garantía de depósitos de ahorro por el valor de 38 mil euros pasó el miércoles a 100 mil (“¡Menos mal, qué alivio!”, chiste obligado…)
Bos quiere evitar así la retirada masiva de los ahorros.
Las circunstancias son distintas, pero ¿quién diría que el fantasma de la crisis del 2001 en Argentina me perseguiría siete años después…, ¡en Holanda!?
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Alejandro Pintamalli Cosas que no
Hoy se confirmó que Holanda participará con los Toppers en el festival de la canción europea, Eurovisión, del 2009. Lo único que me provoca un comentario sobre esta “noticia” (no me diga, ¿quién carajo son “los Toppers”…? -abajo le regalo un video para que se regocije…) es la certeza de que por primera vez dieron en el blanco con el criterio de selección para Eurovisión. Que no se gasten en buscar una “estrellita” de bajo voltaje para mandarla a Moscú, el escenario del próximo Eurovisión, es un buen paso en esa dirección. Y que (¡por suerte!) no hayan escogido a Anouk, como ella misma hubiera querido, es la mejor noticia, porque una artista de verdad como es ella habría sido ignorada por los televidentes que votan por ignotos carilindos que desaparecen del mapa en un abrir y cerrar de ojos.
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Alejandro Pintamalli Cosas que no
En Holanda se está viviendo un proceso que podría interpretarse como una marcha atrás respecto de sus reconocidas libertades en torno a la industria del sexo y de las drogas. Y esto lo entiendo porque, en apariencia, la sociedad parece exigir un poco de orden en vista de un aumento de la criminalidad en los últimos años. No es casual que en estos tiempos que corren dos de los partidos de la coalición de Gobierno saquen credencial de protectores de la moral.
Por un lado tenemos a la democracia cristiana (CDA), relativamente centrada en sus iniciativas, pero a la par hace ruido -pese a ser un grupo minoritario-, la Unión Cristiana, una formación fundamentalista que por todos los medios trata de boicotear esa tradición progresista.
Sobre esto estuve meditando la semana pasada antes de responder a la petición de una radio argentina que quería informarse sobre el funcionamiento del Barrio Rojo en Ámsterdam. Read more…
Alejandro Pintamalli Cosas que no Amsterdam, Drogas, Política, Zona roja