Máxima, el fútbol y la guerra sucia
El próximo 24 de noviembre la princesa Máxima recibirá en el Palacio Noordeinde el primer ejemplar del libro sobre el Mundial 78, “Fútbol en una guerra sucia“. A la cita asistirá la presidenta de la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas, y Leopoldo Luque, el ex futbolista del equipo argentino que venció en la final a Holanda por 3 a 1, hace 30 años. La prensa local se hizo eco de la noticia. A continuación, un resumen del artículo publicado por el periódico De Volkskrant (”Máxima no teme a un libro polémico”).
El hecho de que Máxima haya accedido al pedido de la editorial May Verkamman es destacable. En el libro, los periodistas holandeses Iwan van Duren y Marcel Rozer, describen cómo el régimen del general Jorge Videla abusó de la publicidad que le reportó el Campeonato Mundial de fútbol. De allí que el título conseguido haya sido rebautizado como “el título de la vergüenza”.
Jorge Zorreguieta, el padre de Máxima, desempeñó un cargo en el gobierno de facto como subsecretario de Agricultura. Fue durante ese período, entre 1976 y 1983 que desaparecieron 18 mil personas, según estimaciones oficiales, y 30 mil, según organismos de derechos humanos.
El rol de su padre motivó una investigación oficial antes de celebrarse el matrimonio entre Máxima y el príncipe heredero, Willem-Alexander, en 2002. Allí se concluyó que él no pudo estar ajeno a lo que ocurría durante la gestión de Videla.
Nora Cortiñas vio por última vez a su hijo, Carlo Gustavo, el 15 de abril de 1977, cuando tenía 24 años y nunca volvió a saber de él. En una entrevista al diario Crítica, Cortiñas declaró que “la presencia de Máxima es una forma de asumir que su padre estuvo involucrado” y al mismo tiempo, “una forma de reconocer a los jugadores holandeses, que tuvieron gestos muy grandes con nosotros y que no quisieron recibir las medallas del segundo puesto” (fuente, agencia EFE).
Cuando la editorial le envió una carta al secretario personal de Máxima con la invitación, obtuvo como respuesta que contaba con “un 50 por ciento de posibilidades” de que la princesa argentina la aceptara. “Ella lo verá como un gesto humanitario y no como un acto político”, respondió su asistente y agregó: “Ella no escapa a esta cuestión”. Poco después, llegó la confirmación.
No se sabe si Máxima puso al corriente al primer ministro Jean Peter Balkenende. En cualquier caso, se supo que el encuentro en el Palacio Noordeinde será a puertas cerradas y que participará un grupo reducido de personas.





