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Relax, take it easy…

Octubre 17th, 2008

En un programa grabado en Estados Unidos y emitido en la TV holandesa, el periodista Max Westerman le preguntaba a sus entrevistados cuál es la fórmula para integrar a los extranjeros al país. Aquí y allá la respuesta era la misma: “no hacer nada”.

A medida que avanzaba el documental, los testimonios acentuaban el contraste con los argumentos que se escuchan -y aburren- en Holanda y que, en resumen apuntan incansablemente a intervenir en ese proceso que, por el contrario, ha arrojado siempre buenos resultados en países como Estados Unidos o Argentina, por citar a dos países que acogieron flujos migratorios en períodos de tiempo similares, donde nunca se forzó la integración de los extranjeros.

naamloos1.JPGAboutaleb, de Beni Sidel a Rótterdam
Pero en Holanda el asunto de la inmigración sigue siendo un tema delicado. Este jueves se conoció que Ahmed Aboutaleb, un prestigioso político socialdemócrata (PVDA) que se desempeña desde inicios de este año como Secretario de Estado de Asuntos Sociales, fue designado alcalde de Rótterdam.

Una lectura “descontaminada” de prejuicios llevaría a pensar, conociendo un poco la figura de este político, que por su condición de marroquí nacionalizado holandés y por su experiencia profesional (fue además director de FORUM, el Instituto para el Desarrollo Multicultural), Aboutaleb presenta las mejores cartas para hacerle frente al problema de la criminalidad juvenil en la segunda ciudad más poblada del país.

Pero no todos piensan igual. No lo piensan los que desde ayer repiten argumentos sin sentido. Ante la falta de pruebas que les den la razón, convocan al fantasma del miedo para intentar desacreditarlo.

“Tiene doble nacionalidad”, dicen, como si su origen marroquí (nació en la ciudad de Beni Sidel en 1961 y emigró a Holanda a los 16 años) pusiese en riesgo su lealtad a Holanda (esto no me lo estoy inventando, lo vienen diciendo los políticos de derecha y ultraderecha desde que Aboutaleb fue designado en un cargo de gobierno, junto con su colega Nebahat Albayrak, originaria de Turquía). A propósito, Máxima Zorreguieta conserva su nacionalidad argentina y no se escucha una queja…

Otro argumento: “¡Es Amsterdamés y es socio del Ajax!” Me da risa. ¿Alguien puede tomarse en serio esta crítica?

Otro más: “Es orgulloso”. Es posible que lo sea, ¿qué político holandés no lo es? ¿Es ese un motivo de descalificación?

Si de verdad hay argumentos serios para concluir, como titula De Pers, que “Ahmed Aboutaleb tiene todo en su contra”, pues que se diga. Si cometió una falta como funcionario, que se diga. Pero que no se empleen argumentos banales y populistas, llenos de prejuicios xenófobos.

No hay nada que hacer. La población de origen extranjero está reclamando en Holanda su espacio y no hay nada ni nadie que pueda pararlo. No es mala noticia, al contrario. El mejor recurso para hacerle frente a esta nueva realidad es no hacer nada, como en Estados Unidos. O tomárselo en broma, como hace Omid Djalili, este fantástico humorista británico-iraní que acaba con los preconceptos con la mejor arma, la risa.

Para arrancar bien el fin de semana: The Omid Djalili Show

MÁS INFO: ¿Alcalde marroquí para Rótterdam?

Alejandro Pintamalli Cosas que me gustan, Cosas que no , ,

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