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Amargo despertar

Marzo 6th, 2010

politie.jpgBajé del bus en Almere Buiten para abordar la conexión del tren que me lleva a la radio. Fue en ese momento, siguiendo la procesión ordenada de los que descendían por la mitad del vehículo, que escuché la sirena de un móvil policial. No tenía por qué sorprenderme. Los automóviles están estacionados frente a la parada y a pocos metros de la entrada de la estación del tren y ya forman parte del paisaje. Lo que desentonaba era el sonido de la sirena.

¿Qué hacía que mis nervios se alteraran esa mañana del jueves? Después de todo no era más que una sirena. Probablemente el patrullero se abriera paso para acudir a una llamada libre de riesgo o porque se activó alguna alarma. Nada anormal.

A pesar de mi letargo matinal reconocí inmediatamente la fuente de mis preocupaciones. La noche anterior había ganado Geert Wilders las elecciones locales. El político ultraderechista del Partido por la Libertad, el PVV, se había alzado con la mayoría de las bancas de la municipalidad de Almere. Una tragedia. La mitad de la población lo votó. La mitad ‘blanca’, la autóctona. La otra mitad, la descendiente de otras nacionalidades y los extranjeros, se dividió entre las demás opciones.

Esa sirena me sacó del sopor y despertó mis temores. ¿Serán así los días que se vienen? ¿Tendremos que habituarnos a ver más policías en la calle o, lo que es peor, a cruzarnos con sus “comandos ciudadanos” con los que Wilders piensa hacerle frente a los -imaginarios- “terroristas urbanos”?

Alejandro Pintamalli Cosas que no ,

¿Parking pago para bicicletas?

Enero 12th, 2009

Acabo de leer el artículo del colega Robert Chesal que la página web de RNW publica este lunes en la portada. Robert cuenta que los directivos de la empresa ferroviaria holandesa (NS) estudian cobrarles a los usuarios que estacionan las bicicletas en el parking de las terminales de trenes. Se sobreentiende que con esa iniciativa se busca garantizar su seguridad y ordenar el cuadro de caos que exhiben muchas ciudades -Ámsterdam es un buen ejemplo.
Antes de expresar mi oposición al pago por el estacionamiento-¿imagínense las ganancias de la empresa?, ¡como si no la sacaran con pala con lo que cobran por viajar en tren!- voy a reconocer primero que las bicicletas -y por ende, los usuarios- son víctimas frecuentes de robos y del vandalismo juvenil.
Sin ir más lejos, esta tarde vuelvo a encontrarme con la rueda delantera de mi bici desinflada y sin la válvula para inflar la cubierta. Típica postal de estación de tren. Es el momento en el que fantaseo con romperles las caras a los imbéciles del grupito que, de aburridos no más, se divierten molestando, con una lata de esas bebidas energéticas en la mano y los iPod enchufados en sus orejas. A pocos metros del lugar, en Almere Buiten, la policía estaciona sus patrulleros…
¿Qué tal si las autoridades de los ferrocarriles -esas que las sacan con pala- se esmeran en buscar una solución sin pedir más de lo que se da? 
Robert produjo un video excelente que refleja esta problemática y la polémica.

 

Alejandro Pintamalli Cosas que no ,

Cosa para ver

Enero 11th, 2009

Domingo 11 de enero, Weerwater, Almere Stad. Uno de los tantos lagos congelados y secuestrados por los patinadores.

Ver: La fiebre del patinaje en Holanda (RNW)

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Superando récords

Septiembre 29th, 2008

gebrselassie.jpgEl domingo fue un día histórico para los maratonianos. El etíope Haile Gebrselassie (35) batió un récord mundial en Berlín, alcanzando los 42,195 kilómetros en 2 horas, 3 minutos y 58 segundos, ¡y yo corrí mis primeros 15 kilómetros en la competición de mi ciudad, “De 30 van Almere“, en 74 minutos! OK, mi distancia no cubre ni una media maratón, pero voy en camino. Y eso que los primeros 5 los sufrí, con un fuerte dolor de bazo producto de una banana engullida dos horas antes y que mi estómago no supo asimilar a tiempo…
El día de sol, el último quizás del año, fue el otro punto en común entre Berlín y mi ciudad. “El clima fue perfecto, dijo Gebrselassie después de franquear la Puerta de Brandenburgo, el público estuvo fantástico, estoy muy feliz”. Dos semanas antes había entrado en pánico por una lesión en la pantorrilla que por suerte superó poco antes de la cita de Berlín: “Yo sabía que podía conseguir aquí algo especial”. Read more…

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Los 30 de Almere

Junio 10th, 2008

de30vanalmere.jpgAcá estoy otra vez yo echándole fama a Almere. La excusa que tengo hoy es la aparición del vídeo del próximo maratón de 30 kilómetros, que deja ver las sendas de bicicleta que atraviesan sus bosques y zonas urbanas. El que se anime, avise que vamos juntos. El vídeo es propiedad del site: http://www.de30vanalmere.nl

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Almere innova y provoca

Abril 15th, 2008

El título es desafiante, como los planes ambiciosos que se propone mi ciudad para el futuro (Esta entrada podría leerse como una continuación de aquella que respondía a la ignorancia de algunos que la calificaban como “la ciudad más fea de Holanda”). Estos planes alimentaban la conversación del viernes pasado, motivada por el anuncio de “los siete principios de Almere”, un conjunto de mandamientos que se inspiran en la teoría del arquitecto norteamericano, William McDonough y el químico alemán, Michael Braungart, plasmada en su libro: “Cradle-to-Cradle: Remaking the Way We Make Things” (2002). Allí sus autores sientan las bases de una “segunda revolución industrial”, con el recurso del desarrollo sostenible y echando mano al reciclaje de los materiales desechables.
Cradle-to-Cradle (de la cuna a la cuna) es la fuente de inspiración de los Siete Principios de Almere:

1. Albergar la diversidad.
2. Asociar lugar y contexto.
3. Combinar ciudad y naturaleza.
4. Anticiparse a los cambios.
5. Innovar.
6. Desarrollar sistemas saludables.
7. Involucrar a los habitantes (”los hombres hacen la ciudad”).

A la mañana siguiente escucho en la radio algo sobre un megaproyecto millonario en Almere. Una locutora lo calificaba -me perdí el inicio- como “único en el mundo”… En Internet rescato la noticia del Algemeen Dagblad que dice así:
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¡No me toquen a Almere!

Marzo 2nd, 2008

El viernes me indigné cuando recibí en mi correo el artículo que el Volkskrant publica en papel al día siguiente sobre las ciudades más feas de Holanda. Almere, mi ciudad, aparece en el primer puesto, según se desprende de una encuesta entre 2900 personas, organizada por la sección de viajes en la web.
“Nada significativo”, fue mi pensamiento inmediato. El calor regresó a mis mejillas cuando leí la nota impresa. ¿Durante cuanto tiempo los almeerders tendremos que hacerle frente a estas opiniones gratuitas e injustificadas?
Mi pobre ciudad es vista como una “ciudad dormitorio”, aburrida y hasta peligrosa. Mi ciudad “fue” una ciudad dormitorio durante varios años, desde que en 1976 se puso la primera piedra en el barrio de Haven y los amsterdamers aceptaron habitar sus viviendas económicas y subirse al auto para cruzar el puente de regreso. Mi ciudad pudo haber sido aburrida, para algunos, si tomásemos en cuenta que el nuevo centro comercial tiene un par de años de vida y sigue en expansión. Si queda alguna duda, su arquitectura le mereció en julio del año pasado el tercer puesto entre las ciudades más prominentes de Holanda. Su responsable, Rem Koolhaas, es de lejos el arquitecto más importante del país. Él fue el que la “despegó” de la chatura del polder, al componer un centro urbano en varios niveles, surcado debajo por vías de buses y carriles de bicicletas, mientras que por encima se elevan unas edificaciones dignas de los comics de ciencia ficción.
El otro prejuicio que sigue en boca de los “ignorantes” de siempre, es el de la inseguridad. El origen hay que situarlo en la desconfianza de sus primeros habitantes hacia los “nieuwkomers”, con un tinte de color en la cara. De la noche a la mañana, la ciudad “fundada”, pasó a ser la ciudad invadida.
Hoy Almere respira un aire de armonía y concordia. Es un lujo convivir con tantas nacionalidades.
Es cierto que le falta un alma. ¿Podría hacerse de un alma tan pronto? Apenas tiene 32 años… El periodista Bert Wagendorp hace justicia en su artículo que complementa el resultado de la encuesta, cuando concluye que “Almere no es fea. La ciudad tiene un corazón y posiblemente tenga un alma. Sólo es cuestión de tiempo”.

Alejandro Pintamalli Cosas que me gustan ,

Contracorriente

Noviembre 24th, 2007

Hace como cinco años, leía en mi primer libro de texto holandés -un libro horrendo, el “Delftse methode”, más conocido como el “libro verde”- que, según una investigación, “la mayoría de los holandeses desea una casa con jardín”, pero que “eso no es posible por la falta de espacio”. Con el tiempo, confirmé que en las ciudades importantes, las casas de grandes dimensiones eran, en efecto, inaccesibles para bolsillos estrechos como el mío.

Me fui de Ámsterdam, como hacen muchas familias con hijos, y le hice pito catalán al librito “adoctrinador” de extranjeros. Me compré una casa con jardín. Claro que no sin una hipoteca.

Esta semana leo que, como yo, casi todos los holandeses comparten el mismo gusto por el fondito con verde, la barbacoa humeante y su “schuur” (galpón o cuarto trasero) para guardar las bicicletas. Lo sorprendente es que las municipalidades y las grandes constructoras de viviendas están invirtiendo en bloques de departamentos.

La venta de esos departamentos, que en muchos casos ni siquiera tienen balcón, se demora mucho más –hasta dos veces, según cifras de la Universidad de Delft (¡la misma ciudad del librito verde!) que las casas de planta baja.

El artículo del diario NRC Handelsblad se pregunta, ¿qué quiere la gente? ¡Una casa con jardín!, responde. Eso es lo que expresan cuatro de cada cinco potenciales compradores. Eso es lo que quiere la generación de treinta años con hijos, pero también los mayores de sesenta. En consecuencia, continúa el periódico, los departamentos nuevos permanecen vacíos y en muchos casos, terminan poniéndose en alquiler.

En venta: Casa “A”

Y ahora se viene otra tendencia, según se lee en otro artículo del mismo periódico: La clasificación del nivel de ahorro de la energía. Si una casa ahorra energía, se hará merecedora de una etiqueta A o B. Si, por el contrario, malgasta, se arriesga a una etiqueta G. ¿De qué sirve esto? El Gobierno quiere promover la conciencia ecológica. Su razonamiento es el siguiente: si una persona puede optar en una misma cuadra entre dos casas en idénticas condiciones y precio, pero una de ellas “clasifica” mejor en ahorro de energía, entonces se inclinará por esta última. Además, los propietarios que pongan a la venta sus casas se esforzarán por adecuarla para que el inspector les favorezca con una A o B. ¡Aprobada!

Mi conclusión, tanto para el primer caso como para el segundo, es que, por ahora, hay muchos factores que entran en juego a la hora de comprar una casa en Holanda. Yo quise, como se dice acá, una “eengezinswoning” (vivienda familiar) y no me dejé llevar por las tendencias. ¿Qué si hubiera preferido una con etiqueta A a otra con D? Me bastó con confirmar que tuviera su doble vidrio, que estuviera bien aislada de los ruidos y que el sistema de calefacción funcionara. Por otro lado, cuidamos el medio ambiente y no derrochamos energía. Más que eso, no se nos cruzó por la cabeza.

MÁS INFO EN: Crónicas urbanas

Alejandro Pintamalli Cosas de a ratos , , ,