Una película de miedo
Con aires de diva, Rita Verdonk enmarcó con una sonrisa su anuncio, el miércoles pasado, en la sala de prensa de Nieuwspoort, en La Haya: no abandona la banca en el Parlamento y crea su movimiento político, “Trots op Nederland”, lo que se traduciría en “el orgullo de ser holandés”. Si la norma se confirma, esa de que las segundas partes no superan a las primeras, entonces no pasaría de ser una mala película de miedo. Pero como se trata de la ex ministra de Integración holandesa en el rol estelar, es para preocuparse.
Fue el desenlace de su divorcio del partido de derecha, el VVD, desde que sus correligionarios la desplazaron del grupo parlamentario por su actitud rebelde y sus dificultades para cohabitar con el actual líder, Mark Rutte. El lunes pasado, le dieron un ultimátum: o tomaba distancia de su banca parlamentaria o la desafiliaban.
Verdonk optó por cortarse sola. De ahora en más, buscará ampliar sus bases para competir en las próximas elecciones legislativas que, si nada interrumpe el camino de la actual coalición, deberían celebrarse en 2010. Con ese fin, aspira a captar las inquietudes del hombre común. En otras palabras, de aquel que apoya su mano dura en los temas que la tuvieron como protagonista durante los últimos dos gabinetes de Gobierno, entre 2003 y 2007.
El momento más dramático llegó cuando reconoció que aspira –caía de maduro- al máximo cargo de Gobierno. “Me parece lógico que cuando uno crea un movimiento de esta índole también quiera, como así decirlo, “dirigir las tropas”, y a la larga eso significa ocupar el puesto más alto, es decir el de Primer Ministro”, amenazó.
Este anuncio se venía venir. No así el nombre de su movimiento que ya había sido acuñado por otros (los demócratacristianos del CDA hicieron campaña con el mismo eslógan y no descartaban retomarlo). Verdonk se justifica diciendo que “Trots op Nederland” es un nombre provisorio, hasta que le de forma a un nuevo partido.
Se buscan votos
María Cornelia Frederika Verdonk concedió diez minutos a cada medio de prensa (”siempre doy respuestas cortas”, se justificó ante el periódico Volkskrant). A cada uno le repitió el cantito que su nuevo movimiento “se dirigirá a identificar y a abordar con decisión los problemas que enfrenta el holandés común”.
Estos problemas son, dijo, “los atascos, la inmigración y la integración, la calidad de la educación, el cuidado de los mayores, y la falta de iniciativa comercial”, que estimulará “reduciendo la burocracia y las reglas que le ponen trabas”.
Según Verdonk, una corriente de insatisfacción afecta a la población que no entiende lo que se cocina en La Haya. Sólo un uno por ciento de los holandeses está afiliado a algún partido político. Ella asegura que su movimiento popular se dirige al restante y nada despreciable 99 %: “Yo quiero ofrecer una plataforma para todos aquellos que no se sienten representados por la elite política”, dijo.
Reinter Rustema, experto en comunicaciones y uno de los fundadores de una plataforma de discusión por Internet, opinó el viernes en el NRC Handelsblad que, en efecto, “hay mucho que decir sobre su punto de vista sobre los partidos tradicionales que en su forma actual están superados, pero Verdonk comete un error si a continuación reconoce que quiere ser Primer Ministro. No se distingue aquí del político tradicional”.
El pez gordo se come al pez chico
Esta política, que el pasado jueves 18 cumplió 52 años, asegura que no quiere convertirse en otro Geert Wilders, el parlamentario ultra nacionalista y líder del Partido por la Libertad (PVV). Este último gasta todas sus municiones para combatir al Islam. Su “orgullo de ser holandés” apunta a esos “problemas” que enumeraba y que, según ella, preocupan al hombre de a pie.
Desde que Pim Fortuyn abrió una brecha en la escena política para la corriente nacionalista de derecha se sucedieron y se fagocitaron mutuamente formaciones políticas que tomaron la posta del asesinado líder. Wilders, salido como Verdonk del VVD, un heredero de esta política de ultraderecha, conquistó nueve escaños en las elecciones legislativas del año pasado.
La partida del VVD, facilitada por la propia Verdonk por sus críticas a la conducción del partido conducido por Mark Rutte, hizo pensar en la posibilidad de un acercamiento a Wilders - al menos eso es lo deseaba este sujeto dueño de un peinado payasesco. Si recordamos el desempeño de la ultraderecha en los últimos cinco años, es factible que, por el contrario, los partidarios del PVV decanten por el movimiento de Verdonk.
“Rita de hierro”, como se la apodó por su postura inflexible en el trato hacia los solicitantes de asilo, se dice que podría hoy conquistar unas 25 bancas. A diferencia de Wilders, ella tuvo ocasión de demostrar lo que es capaz de hacer.
En su época de mejor “rating”, encerraba a los niños en las celdas junto a sus padres, solicitantes desahuciados de un permiso de residencia; suministraba información reservada a los gobiernos de los países de origen y enviaba a los extranjeros de regreso, aún a riesgo de que se tomaran represalias contra ellos; ordenaba desalojos sin contemplaciones y vuelos, muchas veces secretos, con destino desconocido.
Hoy, Rita Verdonk anuncia su regreso. Ya sin impedimentos, con las manos libres para intentar retomar lo que le arrebataron cuando, por su posición inflexible y su política agresiva, el partido de los Demócratas 66, entonces integrante del Gabinete, le retiró su apoyo al Gobierno.
“¿Quién financiará su movimiento?”, le preguntó el periodista del Volkskrant. Verdonk: “Yo creé la fundación Amigos de Rita Verdonk. Las primeras contribuciones son aportes de un grupo muy variado. Existe un contrato preestablecido en el que los donadores no pueden influir en el curso de la política”.
La película del miércoles terminó con un “continuará”. Es saludable pensar que la crispación social que la propia Verdonk aventó durante su gestión se disipó en parte con el cambio de Gobierno. Si la tendencia sigue, se reducen sus chances de invocar una política centrada en la exaltación y la intolerancia.
AP (Comentario emitido en el programa Con Acento Holandés, el sábado 20 de octubre de 2007)






