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Vragen

Diciembre 19th, 2008

Ik doe afstand van de analyse over het “moeilijke” Dictee van woensdag. Voor mij was het ondenkbaar om thuis mee te doen met “Het Groot Dictee der Nederlandse Taal“. Natuurlijk niet! Maar toch keek ik toen verbaasd hoe de Vlaamsen alweer de Nederlanders versloegen. Hoe kan dat? Langs geleden vroeg ik het naar een lerares die legde me uit dat Vlaamse Belgen aan de Franse taal grenzen en dat, kennelijk, invloed heeft in het feite dat ze hun taal willen beschermen. Zo’n uitleg lijkt me nog onvoldoende.
Vergelijk het met de Spaanse taal. Niemand zou ooit kunnen zeggen dat Latijns Amerika het beter doet dan Spanje. En ook niet andersom! Er is een “Spaans gebied” (zonder streepje, volgens de Van Dale) dat een taal deelt. Wij hebben ook er veel gemeen mee. Integendeel lijkt het anders te zijn tussen Nederlanders en Belgen. Is dat zo?
Ik heb nog meer vragen, vragen die tijdens het programma mij kwamen.
Waarom maken Nederlanders zoveel fouten qua grammatica?
Leren de Belgen de taal beter? Is het “strenge” onderwijssysteem hun geheime wapen?
Waarom lachten de Nederlandse deelnemers na de nederlaag? Schamen zij zich niet?
Waarom dringen politici buitenlanders aan op de taal te studeren als zij geen voorbeeld zijn?
Waarom zingen Nederlanders in het Engels?
Is het niet beter dus het Engels te verbeteren en tegelijk wat “status” te krijgen?
Waarderen zij echt de taal?

Alejandro Pintamalli Cosas curiosas ,

Con acento belga

Julio 19th, 2008

brugge.JPG
Estoy de regreso de unos pocos días de escapada a Amberes y Brujas, en medio de lo que se presumía sería el cisma de un país disputado por sus dos lenguas predominantes, el neerlandés y el francés. El año de tire y afloje entre flamencos y valones parecía haber llegado a su fin cuando por tercera vez el premier belga Yves Leterme tiró la toalla. Finalmente, el rey Alberto II no le aceptó la renuncia y ahora promueve una nueva mesa de diálogo.
No esperé el desenlace y nos echamos a andar desde el martes. Al final de cuentas, estoy de vacaciones…
La primera parada, decía, fue Amberes (Antwerpen). De ahí me traje varias postales y una en especial, poco feliz. Mea culpa, porque elegí parar en un hotel económico en las proximidades de la estación central del tren. Definitivamente, y a la luz de mi experiencia, conviene buscarse un destino más alejado. ¿Será que fuimos testigos casuales de un par de incidentes desagradables? Dio la coincidencia que todo ocurrió en los alrededores del hotel. La primera vez fue el gesto de un tipo, delante de mí, con las manos en forma de pistola en su pecho, a escasos metros de varios patrulleros estacionados frente a la estación. Enseguida descubrí que ese gesto estaba destinado a uno que me seguía, seguramente desde que retiré dinero de un cajero a una cuadra de allí. En pocas palabras, que le estaría advirtiendo de la proximidad de la policía… (¿O estoy paranoico?)
Al día siguiente vimos como uno se le abalanzó a otro al cuello y le dijo de todo (menos “lindo”).
No es casual, concluí, ver transitar tantos coches de la policía por la zona.
Si paso por alto esas “postales” y camino hacia el casco antiguo, Amberes es bellísima y vale la pena caminarla. Lo mejor, sus bares y librerías.
Dicho lo cual, y por más trillada que parezca mi elección, me quedo con Brujas (Brugge). Esta ciudad de fantasía se recorre en un par de días. Hay que apartarse un poco de la marea de turistas -con el paraguas en alto del guía de turno-, recorrer los canales que la circundan y entrar a los museos. Sí, aunque haga lindo día, y tomarse el tiempo de escuchar por ejemplo las historias que encierran los cuadros que cuelgan en el Hospital Museo (Sint-Janshospitaal), de ocho siglos de antigüedad. O ver la elaboración de chupetines (paletas) desde la vidriera. O las exposiciones de arte, cerca del hotel Orangerie. La media hora de paseo en bote no la descarten, más aún si viajan con chicos…
Punto y aparte, quiero brindarle un homenaje al belga por su cordialidad y por el bello neerlandés que habla, con un acento que suena “ouderwets” (pasado de moda) pero que, por la misma razón, es bellísimo de oír.
Nos volvimos satisfechos y esperamos repetir pronto. ¿Será Bélgica todavía…?

Cosas que decir

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Alejandro Pintamalli Cosas de a ratos

Bélgica y Holanda: tan cerca y tan lejos…

Marzo 29th, 2007

Se dice que los holandeses y los belgas de Flandes sólo tienen en común el idioma, con algunas pocas diferencias en el vocabulario y la pronunciación. Por lo demás, la frontera es visible.

Los cambios que se vislumbran en los últimos tiempos, no alcanzan a disimular una cierta preferencia de muchos holandeses por las “facilidades” que permite el país vecino y que el propio les entorpece. La primera tentación es el mercado inmobiliario que ofrece viviendas a precios más accesibles.

Otro tanto se escucha decir de la atención médica. Una mayor flexibilidad del sistema belga libera las trabas burocráticas para aligerar ciertos tratamientos y controles que el sistema de salud holandés demora.

Un capítulo aparte es el de la educación y es éste, precisamente, el que más debates promueve. Read more…

Alejandro Pintamalli Cosas que no