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Two men, one cell…

Julio 11th, 2008

El sistema carcelario holandés a examen

En Holanda hay cada vez  menos presos en las cárceles. Esta constatación condujo al cierre de varias prisiones y a un intento del gobierno de aprovechar esta tendencia para juntar dos presos por celda.

No se mencionó en estos días pero el hombre común, de a pie, gruñe cada vez que se entera de que a un criminal que cometió un delito grave lo condenan a una pena de prisión leve. Es un hecho que en Holanda los castigos están lejos de ser “ejemplificadores” a la norteamericana.

Es por eso que no sorprendió la noticia a fines de la semana pasada que daba cuenta de una tendencia a la baja del número de presos en las celdas. Es más, esta disminución será el argumento para una modificación del sistema, de la cantidad de prisiones y celdas y del régimen de internamiento. Una suerte de juego de puzzle, reconoció el periódico NRC Handelsblad.

Si hasta el año 2005 se contaban unos 17.600 presos, ahora hay que restarle 4000, informa el ministerio de Justicia. Lo que es lo mismo decir que hay 4000 mil celdas vacías, porque sus inquilinos cuentan con un espacio propio, de 9 o 10 metros cuadrados.

Cuatro prisiones cerraron sus puertas el año pasado por orden de la viceministra de Justicia, Nebahat Albayrak, y otras cuatro debieron (o están en proceso de) achicarse. En este punto la pregunta es ineludible, ¿a qué se debe la baja de la población carcelaria de más del 20 por ciento?, ¿se cometen menos crímenes en Holanda?

El parlamentario y ex fiscal Fred Teevan dijo a RNW que, en efecto, se cuentan menos delitos de robo, “pero no en lo que respecta a delitos de violencia, como maltrato y destrozo, ahí precisamente se registra un aumento”.

¿Encierro o trabajo comunitario?

La reducción del número de presos en las cárceles holandesas podría explicarse, en parte, porque los jueces truecan muchas veces las estadías cortas de los condenados por los trabajos comunitarios o la asistencia a cursos. Esto se debe a que desde el año 2001 estas tareas tienen el mismo valor jurídico que las penas de prisión.

“El servicio asistencial tenía como objetivo su aplicación únicamente en los casos de delitos simples”, explica el ex fiscal Teevan. Pese a ello, este tipo de tareas -hasta un tope de 480 horas, un equivalente a ocho meses de privación de la libertad-, podría haber beneficiado a condenados por delitos graves, como a violadores, como denunció a fines del año pasado el programa de televisión NOVA.

La ironía del caso es que la viceministra Albayrak es partidaria de juntar a dos presos por celda. ¿Si las celdas sobran, qué sentido tiene forzar su convivencia, se preguntan muchos? Celdas más grandes, responde la política, de hasta 12 metros cuadrados. Eso no es indigno, insiste, a pesar de la recomendación de la Unión Europea que lo expone en pocas palabras: “one man, one cell”.

La política socialdemócrata no sacó de su manga esta iniciativa. En realidad, echó mano a la medida que introdujo el ex ministro de Justicia, Piet Hein Donner. No obstante, le responden desde varios frentes, esa opción se acogió como un recurso de emergencia. Y este no sería el caso.

AP (comentario emitido en Europunto de vista, de Punto Radio, el 11 de julio de 2008)

Alejandro Pintamalli Cosas que no

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